¿Por qué no puedo quedarme embarazada?

“¿Por qué no puedo quedarme embarazada?” es una de las preguntas más frecuentes y dolorosas que se hacen muchas mujeres y parejas cuando el embarazo no llega tras meses —o incluso años— de intentarlo. La dificultad para concebir es más común de lo que suele pensarse y, aunque a menudo se vive en silencio, afecta aproximadamente al 15–20 % de las parejas en edad reproductiva.

En este artículo encontrarás una guía completa, clara y basada en evidencia para entender por qué puede no llegar el embarazo, cuáles son las causas más frecuentes, qué factores influyen, cuándo consultar a un especialista y qué opciones existen hoy en día. Está pensado tanto para mujeres como para parejas que desean informarse, reducir la ansiedad y tomar decisiones con mayor tranquilidad.

¿Cuándo se considera que existe dificultad para quedar embarazada?

Desde el punto de vista médico, se habla de infertilidad cuando:

  • Una pareja no logra un embarazo tras 12 meses de relaciones sexuales regulares sin anticonceptivos.
  • En mujeres mayores de 35 años, este plazo se reduce a 6 meses.

Esto no significa que no puedas quedarte embarazada, sino que puede existir algún factor que esté dificultando la concepción y conviene estudiarlo.

Principales razones por las que no consigo quedarme embarazada

La dificultad para lograr un embarazo puede deberse a causas femeninas, masculinas, mixtas o incluso desconocidas. A continuación analizamos las más importantes.

1. Problemas de ovulación

La ovulación es un proceso clave: si no se libera un óvulo sano, no puede producirse la fecundación.

Causas frecuentes de alteraciones ovulatorias

  • Síndrome de ovario poliquístico (SOP): El SOP es una de las causas más frecuentes de problemas de ovulación. Se produce por un desequilibrio hormonal que puede provocar reglas irregulares o incluso ausencia de ovulación. En muchas mujeres existe un exceso de andrógenos (hormonas masculinas), lo que dificulta que el óvulo madure y se libere correctamente, reduciendo las probabilidades de embarazo.
  • Alteraciones hormonales (tiroides, prolactina elevada): Las hormonas regulan todo el ciclo menstrual. Alteraciones en la glándula tiroides, tanto hipotiroidismo como hipertiroidismo, o niveles elevados de prolactina pueden interferir con la ovulación. En algunos casos, la mujer menstrúa con aparente normalidad, pero no ovula de forma adecuada.
  • Estrés crónico : El estrés mantenido en el tiempo puede afectar al eje hormonal encargado de regular la ovulación. Situaciones de ansiedad prolongada, presión emocional o estrés laboral intenso pueden provocar ciclos irregulares, retrasos en la ovulación o incluso suprimirla temporalmente.
  • Bajo peso o sobrepeso: Un peso corporal inadecuado puede alterar la producción de hormonas reproductivas. El bajo peso puede causar ausencia de menstruación, mientras que el sobrepeso y la obesidad se asocian a resistencia a la insulina y ciclos sin ovulación, dificultando la concepción.
  • Ejercicio físico excesivo: El ejercicio es saludable, pero cuando es muy intenso o prolongado, especialmente si se acompaña de una ingesta calórica insuficiente, puede inhibir la ovulación. Esto es relativamente frecuente en mujeres que practican deporte de alto rendimiento o entrenamientos muy exigentes.

Síntomas posibles

  • Reglas irregulares o ausencia de menstruación
  • Dificultad para identificar días fértiles
  • Acné persistente o aumento de vello (en el SOP)

2. Edad femenina y reserva ovárica

La edad es uno de los factores más determinantes de la fertilidad femenina.

  • A partir de los 35 años comienza una disminución progresiva tanto en la cantidad como en la calidad de los óvulos. Esto significa que no solo quedan menos óvulos disponibles, sino que también aumenta la probabilidad de que presenten alteraciones genéticas, lo que puede dificultar la fecundación y aumentar el riesgo de fallos de implantación o abortos tempranos.
  • A partir de los 40 años, esta disminución se vuelve más acusada y las probabilidades de embarazo natural se reducen de forma significativa. Los ciclos pueden seguir siendo regulares, pero la ovulación suele ser menos eficiente y la reserva ovárica más limitada, por lo que el tiempo necesario para lograr un embarazo suele ser mayor y, en muchos casos, puede ser necesario recurrir a apoyo médico especializado.

La reserva ovárica indica cuántos óvulos quedan y cuál es su potencial reproductivo.

3. Problemas en las trompas de Falopio

Las trompas permiten el encuentro entre óvulo y espermatozoide. Si están dañadas u obstruidas, la fecundación no es posible.

Causas habituales

  • Infecciones pélvicas previas: Las infecciones ginecológicas mal tratadas o no diagnosticadas a tiempo, como la enfermedad inflamatoria pélvica, pueden provocar inflamación y cicatrices en las trompas de Falopio. Estas secuelas pueden dificultar o impedir el paso del óvulo y del espermatozoide, reduciendo las posibilidades de fecundación natural.
  • Endometriosis :La endometriosis puede afectar directamente a las trompas de Falopio, causando adherencias, inflamación o alteraciones en su funcionamiento. Incluso en casos leves, puede interferir en el transporte del óvulo y crear un entorno menos favorable para que se produzca la fecundación.
  • Cirugías abdominales: Intervenciones quirúrgicas previas en el abdomen o la pelvis, como apendicitis, cesáreas o cirugías ginecológicas, pueden generar adherencias internas. Estas adherencias pueden modificar la anatomía de las trompas o limitar su movilidad, dificultando el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide.
  • Embarazos ectópicos previos: Un embarazo ectópico previo puede dañar una o ambas trompas de Falopio. Dependiendo del tratamiento recibido, es posible que la trompa quede parcial o totalmente obstruida, lo que reduce las probabilidades de embarazo natural y aumenta el riesgo de que vuelva a producirse un embarazo fuera del útero.

4. Endometriosis

La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica en la que tejido similar al endometrio, que normalmente recubre el interior del útero, crece fuera de este. Este tejido puede localizarse en los ovarios, las trompas de Falopio, el peritoneo u otros órganos de la pelvis, provocando inflamación, dolor y alteraciones en el funcionamiento del aparato reproductor. La endometriosis está estrechamente relacionada con problemas de fertilidad, ya que puede interferir con la ovulación, dañar las trompas, dificultar la fecundación y afectar a la implantación del embrión.

Puede provocar:

  • Dolor menstrual intenso
  • Inflamación pélvica
  • Alteraciones en las trompas y ovarios
  • Dificultad para implantar el embrión

Es una de las causas más frecuentes de infertilidad femenina.

5. Problemas uterinos

El útero es el órgano donde debe implantarse el embrión y desarrollarse el embarazo a lo largo de la gestación. Para que esto ocurra, su estructura y funcionamiento deben ser adecuados. Alteraciones en la forma del útero, la presencia de miomas, pólipos u otros problemas del endometrio pueden dificultar la implantación embrionaria o interferir en el correcto desarrollo del embarazo, reduciendo las probabilidades de concepción y aumentando el riesgo de complicaciones tempranas.

Alteraciones más comunes

  • Miomas uterinos: Son tumores benignos del músculo del útero que pueden alterar la forma de la cavidad uterina, dificultando la implantación del embrión y aumentando el riesgo de abortos tempranos. Su tamaño y ubicación determinan el impacto sobre la fertilidad.
  • Pólipos endometriales: Son crecimientos benignos en el revestimiento interno del útero (endometrio). Pueden impedir que el embrión se adhiera correctamente y provocar sangrados irregulares. La extracción suele mejorar las probabilidades de embarazo.
  • Malformaciones uterinas: Algunas mujeres nacen con anomalías estructurales del útero, como útero septado o bicorne. Estas malformaciones pueden dificultar la implantación del embrión o aumentar el riesgo de abortos recurrentes.
  • Endometrio fino: Un endometrio con grosor insuficiente puede impedir que el embrión se implante correctamente. Este problema puede deberse a alteraciones hormonales, tratamientos previos o factores anatómicos y es uno de los motivos por los que se recurre a técnicas de reproducción asistida.

Estas condiciones pueden dificultar la implantación embrionaria.

6. Calidad del semen (factor masculino)

En aproximadamente el 40 % de los casos, la dificultad para concebir tiene relación con el factor masculino. Por eso, el estudio del semen es una parte fundamental en cualquier evaluación de fertilidad.

Problemas más frecuentes

  • Bajo recuento de espermatozoides : Cuando la cantidad de espermatozoides es inferior a lo normal, disminuyen las probabilidades de que uno de ellos logre fecundar el óvulo. Puede estar relacionado con causas hormonales, genéticas o ambientales.
  • Baja movilidad espermática: La movilidad es esencial para que los espermatozoides puedan desplazarse a través del aparato reproductor femenino. Si se mueven lentamente o de forma incorrecta, les resulta difícil alcanzar el óvulo.
  • Alteraciones en la forma de los espermatozoides : Una morfología anormal puede afectar a la capacidad del espermatozoide para penetrar el óvulo. Aunque algunos espermatozoides normales pueden ser suficientes, un porcentaje muy bajo reduce la fertilidad.
  • Varicocele : Es una dilatación de las venas del escroto que puede aumentar la temperatura testicular y afectar negativamente a la producción y calidad de los espermatozoides. Es una causa frecuente y, en algunos casos, tratable.
  • Consumo de tabaco, alcohol o drogas : Estos hábitos pueden dañar el ADN espermático y reducir tanto la cantidad como la calidad del semen, afectando directamente a las posibilidades de embarazo.

La fertilidad es cosa de dos, y el estudio del semen es esencial.

7. Relaciones sexuales fuera de los días fértiles

Muchas parejas mantienen relaciones con frecuencia, pero no coinciden con la ventana fértil.

  • La ovulación ocurre solo una vez por ciclo
  • El óvulo vive entre 12 y 24 horas
  • Los espermatozoides pueden vivir hasta 5 días

Identificar correctamente los días fértiles es clave.

8. Estrés y estado emocional

El estrés prolongado puede influir negativamente en la fertilidad tanto femenina como masculina. A nivel hormonal, puede alterar la ovulación, reducir la libido y afectar la calidad del semen. Además, la presión emocional derivada de no conseguir el embarazo puede generar ansiedad, creando un círculo difícil de romper.

El apoyo emocional, la comunicación en pareja y, si es necesario, la ayuda psicológica especializada pueden ser herramientas clave durante este proceso.

9. Estilo de vida y hábitos poco saludables

Algunos factores que reducen la fertilidad:

  • Tabaquismo : Fumar afecta negativamente a la calidad de los óvulos y los espermatozoides, acelera el envejecimiento ovárico y aumenta el riesgo de infertilidad y aborto.
  • Alcohol en exceso : El consumo elevado de alcohol puede alterar el equilibrio hormonal y reducir la calidad del semen y la ovulación.
  • Dieta poco equilibrada : Una alimentación pobre en nutrientes esenciales puede afectar la producción hormonal y la calidad reproductiva. Una dieta variada y rica en frutas, verduras y grasas saludables favorece la fertilidad.
  • Falta de sueño : Dormir mal de forma habitual puede alterar hormonas clave implicadas en la reproducción, como la melatonina y el cortisol.
  • Sedentarismo o ejercicio extremo : Tanto la falta de actividad física como el ejercicio excesivo pueden interferir con la fertilidad. El equilibrio es fundamental.

Adoptar hábitos saludables puede mejorar significativamente las probabilidades de embarazo.

10. Infertilidad de origen desconocido

En alrededor del 10–15 % de los casos, todas las pruebas son normales y aun así no se logra el embarazo.

Esto se denomina infertilidad inexplicada y, aunque resulta frustrante, existen opciones de tratamiento eficaces.

¿Cuándo debo acudir a un especialista en fertilidad?

Se recomienda consultar si:

  • Llevas más de un año intentando embarazo sin éxito
  • Tienes más de 35 años y llevas más de 6 meses
  • Presentas reglas irregulares o ausentes
  • Sufres dolor menstrual intenso
  • Tienes antecedentes ginecológicos relevantes

Pruebas habituales para estudiar la fertilidad

En la mujer

  • Analítica hormonal: Consiste en un análisis de sangre que permite evaluar las hormonas que regulan el ciclo menstrual y la ovulación, como FSH, LH, estradiol, progesterona, prolactina y hormonas tiroideas. Ayuda a detectar alteraciones hormonales que puedan estar interfiriendo en la ovulación o en la implantación del embrión.
  • Ecografía ginecológica: Es una prueba sencilla y no invasiva que permite observar el útero y los ovarios. Sirve para detectar miomas, pólipos, quistes ováricos, signos de ovario poliquístico y valorar el grosor del endometrio, aspectos clave para que el embarazo pueda producirse.
  • Estudio de trompas (histerosalpingografía): Esta prueba permite comprobar si las trompas de Falopio están abiertas y funcionan correctamente. Se realiza mediante la introducción de un contraste y es fundamental para detectar obstrucciones que impidan el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide.
  • Estudio de reserva ovárica: Evalúa la cantidad y calidad de los óvulos disponibles. Suele incluir una analítica hormonal (como la hormona antimülleriana, AMH) y una ecografía para contar los folículos antrales. Es especialmente importante en mujeres mayores de 35 años o con antecedentes ginecológicos.

En el hombre

  • Seminograma: Es la prueba básica para evaluar la fertilidad masculina. Analiza la cantidad, movilidad y forma de los espermatozoides, así como otros parámetros del semen. Permite detectar alteraciones que puedan dificultar la fecundación.
  • Estudios hormonales: Mediante un análisis de sangre se evalúan hormonas como la testosterona, FSH y LH. Estas pruebas ayudan a identificar posibles problemas hormonales que estén afectando a la producción de espermatozoides.

Tratamientos disponibles según la causa

El tratamiento para lograr el embarazo dependerá siempre de la causa que esté dificultando la concepción, de la edad de la mujer y de la situación concreta de cada pareja. Por ello, es fundamental una valoración médica personalizada.

  • Inducción de la ovulación: Este tratamiento se utiliza cuando existen problemas ovulatorios, como en el síndrome de ovario poliquístico o alteraciones hormonales leves. Consiste en la administración de medicación hormonal para estimular la ovulación y aumentar las probabilidades de que se libere un óvulo sano en cada ciclo. Suele combinarse con seguimiento ecográfico para controlar la respuesta ovárica.
  • Inseminación artificial: Se recomienda en casos de infertilidad leve, problemas ovulatorios controlados o alteraciones leves del semen. Consiste en introducir los espermatozoides directamente en el útero durante los días fértiles, aumentando la probabilidad de que se produzca la fecundación. Es una técnica sencilla y menos invasiva que otros tratamientos.
  • Fecundación in vitro (FIV): La fecundación in vitro se utiliza cuando existen problemas más complejos, como trompas obstruidas, endometriosis avanzada, baja reserva ovárica o alteraciones importantes del semen. En este tratamiento, los óvulos se fecundan en el laboratorio y posteriormente se transfiere el embrión al útero. Es una de las técnicas más eficaces de reproducción asistida.
  • Cambios en el estilo de vida: En algunos casos, mejorar hábitos como la alimentación, reducir el estrés, dejar de fumar, ajustar la actividad física puede aumentar significativamente las probabilidades de embarazo, especialmente cuando la causa es leve o funcional.

Cada caso es único y debe valorarse de forma personalizada.

¿Qué puedo hacer desde hoy para aumentar mis probabilidades?

  • Conocer tu ciclo menstrual
  • Mantener relaciones en días fértiles
  • Cuidar la alimentación
  • Reducir el estrés
  • Evitar tóxicos
  • Consultar a tiempo

Mensaje final

No poder quedarse embarazada no define tu valor como mujer ni como pareja. La fertilidad es un proceso complejo en el que intervienen muchos factores, y hoy existen más opciones que nunca para acompañarte en este camino.

Buscar información fiable, apoyo emocional y asesoramiento médico es el primer paso para avanzar con esperanza y realismo.

🧾 Fuentes de información confiables

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